Debris in the marine environment

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By Maria Bello – Photos NOAA 

Marine debris  defined as any manmade object intentionally or unintentionally discarded, disposed of, or abandoned that enters the marine environment; is an acknowledged global issue today with broad impacts. Land-based pollution is considered to be the most significant source of marine debris (approximately 80%), but, the discard and loss of synthetic material and plastics by the fishing and maritime industry is also a significant concern (20%).

Millions of tons of debris enter the oceans each year from trash, damaged fishing gear, or shipping accidents. While far from every animal will encounter debris over its lifespan, the sheer amount of debris collecting on beaches, in ocean gyres, and on the ocean floor suggests that many types of marine wildlife cannot avoid encountering it. 

The presence of debris in the marine environment is not only a threat to the marine life, also, degrades the quality and health of our oceans, damages or degrades marine habitats and put at risk risks the human health and safety•

Each year many species of marine animals, including seabirds, marine mammals, and sea turtles die from becoming entangled in marine debris or ingesting marine debris they have mistaken for food, but also can damage or degrade habitat quality in the ocean. 

Harms marine life. Entanglement can cause decreased swimming ability, disruption in feeding, life-threatening injuries, and death; 136 species worldwide have been reported of suffering from entangle. 

Marine animals living or migrating on waters where the marine debris is more concentrated increase the potential entanglement rate of these animals. This is the case of the Subtropical Convergence Zone north of Hawaii in the North Pacific Subtropical Gyre, which is crossed twice each year by migrating humpback whales and includes the pelagic range of juvenile fur seals, and the Northwest Hawaiian Islands, where drifting debris accumulates on coral reefs inhabited by Hawaiian monk seals. 

Marine turtles shows also a high rate of entanglement, being found tangled up in lost fishing nets, plastic twine and nylon fishing line, as well as six pack rings from canned drinks, plastic packaging straps, plastic balloon string, kite string, plastic packaging and discarded anchor line and seismic cable. Turtles were also discovered entangled in discarded plastic chairs, wooden crates, weather balloons and boat mooring line. 

But entanglement is not the only concern, ingestion is also a big issue. The majority of debris items are small enough to be ingested by wildlife, and ingestion has been confirmed from the ocean surface to great depths. Whether debris is confused with, or accidentally ingested alongside, preferred food sources, debris is ingested by what increasingly appears to be nearly all types of marine organisms. 

A relatively recent concern in the marine environment is the widespread occurrence of micro scale particulate plastics or micro plastics. Micro plastics have been isolated from surface water, midwater, marine sediment, and beach surface in all the world’s oceans. The potential bioavailability of persistent organic pollutants (POPs) to organisms, especially zooplanktons that ingest micro plastics is an important issue as it presents a potential for contaminating the marine food web.

The International Convention for the Prevention of Pollution from Ships, formally adopted in 1973 and updated in 1978 as MARPOL 73/78, and later Annex V to MARPOL adopted in 1985 and entered into force in 1988 pretend to reduce waste disposal from ships and prohibit the dumping of plastics into the ocean. The overall effectiveness of Annex V is debatable, as marine species continue to become more and more entangled in marine debris.

However, as the human population and the numbers of ships continue to increase along the U.S. coast, the threat of increased marine debris from both marine and land-based operations appears to be getting worse.

Basura en el ambiente marino

Por Maria Bello – Fotos NOAA

La basura en el ambiente marino universalmente conocida como (Debri) se define como: cualquier objeto hecho por el hombre, intencionalmente o no, desechado o abandonado que ingrese al medio ambiente marino. En la actualidad es una de las problemáticas mundiales más preocupantes y con un amplio espectro de impacto. Se considera que la contaminación terrestre es la fuente más importante de estos desechos siendo responsable de aproximadamente el 80%; el otro 20% proviene de desechos y pérdida de material sintético y plástico de la industria pesquera y marítima.

Cada año, millones de toneladas de desechos ingresan a los océanos a partir de basura, equipos de pesca dañados o accidentes de embarcaciones recreacionales, transporte y de pesca. Se estima que la mayoría de los organismos marinos se ven afectados con estos desechos durante su ciclo de vida, siendo en lo absoluto inevitable dado a la gran cantidad de desechos que se acumulan en las playas, giros oceánicos y en el fondo del océano

La presencia de escombros en el medio marino no solo es una amenaza para la vida marina, sino que también degrada la calidad y la salud de nuestros océanos, daña y degrada los hábitats marinos y pone en riesgo la salud y la seguridad humana.

Cada año, muchas especies de animales marinos, incluidas aves marinas, mamíferos marinos y tortugas marinas mueren por enredarse en desechos marinos o ingerir desechos marinos que han confundido con comida, pero también pueden dañar o degradar la calidad del hábitat en el océano.

Daño a la vida marina. Los organismos marinos al enredarse o ingerir desechos plásticos o no biodegradables no tienen la capacidad de poderse liberar de estos, pudiendo sufrir una disminución de la capacidad de natación, interrupción en la alimentación, lesiones que amenazan la vida y finalmente causares la muerte; Se han documentado hasta el momento 136 especies marinas en todo el mundo que quedan atrapadas en algún tipo de desecho, siendo los más comunes, el plástico y las redes.

Los animales marinos que viven o migran en aguas donde los desechos marinos están más concentrados aumentan la tasa potencial de enredarse de estos animales. Este es el caso de la Zona de Convergencia Subtropical al Norte de Hawái en el Giro Subtropical del Pacífico Norte, cruzado dos veces al año por ballenas jorobadas migratorias e incluye el rango pelágico de focas peleteras juveniles, y las Islas del Noroeste de Hawái, donde se acumulan desechos a la deriva arrecifes de coral habitados por focas monje de Hawái

Las tortugas marinas también muestran una alta tasa de enredos, se encuentran enredados en redes de pesca perdidas, cordeles de plástico y nylon, así como en anillos plásticos de bebidas enlatadas, correas de plástico para empaques, cuerdas de globos de plástico, cuerdas para cometas, empaques plásticos y línea de ancla descartada y cable sísmico. También se descubrieron tortugas enredadas en sillas de plástico descartadas, cajas de madera, globos meteorológicos y amarres para embarcaciones.

Pero el enredo no es la única preocupación, la ingestión es también un gran problema. La mayoría de los artículos de desechos son lo suficientemente pequeños como para ser ingeridos por la vida silvestre, y la ingestión ha sido documentada desde la superficie del océano hasta las grandes profundidades. Ya sea que los desechos se confundan con, o se ingieran accidentalmente

Una preocupación relativamente reciente en el medio marino es la presencia generalizada de plásticos a micro escala o micro plásticos. Los micro plásticos se han aislado de aguas superficiales, aguas medias, sedimentos marinos y superficies de playas en todos los océanos del mundo. La posible biodisponibilidad de los contaminantes orgánicos persistentes (COP) a los organismos, especialmente los zoo planctónicos que ingieren micro plásticos, es un tema importante ya que presenta un potencial para contaminar la cadena alimentaria marina.

El Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques, adoptado formalmente en 1973 y actualizado en 1978 conocido como MARPOL 73/78, y posteriormente el Anexo V de MARPOL adoptado en 1985 y que entró en vigor en 1988, pretende reducir la eliminación de desechos de los buques y prohibir el vertido de plásticos en el océano. La eficacia general del Anexo V y los anteriores esfuerzos es discutible, ya que el número de especies y ejemplares marinos que se enredan o quedan atrapadas es cada vez mayor.

En los Estados Unidos la población costera va en ascenso y el número de embarcaciones tanto comerciales como recreativas continúan aumentando a lo largo de la costa y la amenaza de un aumento de los desechos marinos tanto de las operaciones marinas como terrestres parece empeorar.

 

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