The Silent World in threat

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By Maria Bello

 When The Silent World, an underwater documentary by the famous ocean explorer Jacques Cousteau was released, it inspired generations to explore the deep waters as well as scientists to study the world’s oceans.

Marine creatures used to live in a “Silent World” of water and sound. This underwater world was full of natural sounds that form a rich sound scape of rumbles, bubbles, grunts and clicks produced by the motion of the atmosphere, water, seafloor, and animals; but now, we all know that the underwater world is anything but silent; contrary to popular perception, the ocean now constitutes a relatively high noise environment. 

Scientists agree and research confirms, that the intense sound produced by the roar of motors, the ping of military sonar and others human-generated noise sources have created an underwater sound scape contaminated that has increased dramatically in the past century and produced several adverse effects in marine animals.

These man made introduced noises may not kill the animals directly, but can disrupt their ability to find food and mates, or avoid predators. They feed, communicate and find their way around their world using sound.

From all marine creatures, cetaceans (whales and dolphins) in total 88 species of marine mammals are the most sensitives. The vital sense that they have developed is not sight, but hearing. Cetaceans use sound to understand their environment with three-dimensional clarity, and to communicate over thousands of kilometers.

Whales are very social creatures that travel in groups called “pods.” They use a variety of noises to communicate and socialize with each other. They have been communicating across ocean basins for millions of years, meanwhile humans have only been able to do so as recently as a century and a half ago following the invention of the telegraph.

Whales can made three kind of sounds clicks, whistles, and pulsed calls. Clicks are believed to be for navigation and identifying physical surroundings. When the sound waves bounce off of an object, they return to the whale, allowing the whale to identify the shape of the object. Clicks can even help to differentiate between friendly creatures and predators. Clicks have also been observed during social interactions, suggesting they may also have a communicative function.

Whistles and pulsed calls are used during social activities. Pulsed calls are more frequent and sound like squeaks, screams, and squawks to the human ear. Differing vocal “dialects” have been found to exist between different pods within the same whale population. This is most likely so that whales can differentiate between whales within their pods and strangers.

Man-made sounds can induce a range of adverse effects in marine mammals as: death and serious injury caused by brain hemorrhages or other tissue trauma; stranding and beaching; temporary and permanent hearing loss or impairment; displacement from preferred habitat and disruption of feeding, breeding, nursing, communication, sensing and other behaviors vital to the survival of these species.

How is the world facing this acoustic overload?: Underwater noise pollution is now firmly on the policy agenda at both national and international concern (e.g. European Commission, 2008IMO, 2014OSPAR, 2017UN, 2018), as well as other organizations (The International Ocean Noise Coalition (IONC) a partnership of over 150 non-governmental organizations (NGOs) from around the world, created to address the need for a global approach).

El mundo del silencio en peligro

Por Maria Bello 

 Cuando se estrenó ”El mundo del Silencio” a mediados del siglo pasado, un documental submarino del famoso explorador francés Jacques Cousteau; este sirvió de inspiración para la exploración de las aguas profundas, así como a científicos para estudiar los océanos. 

Las criaturas marinas solían vivir en un “Mundo silencioso” de agua y sonido. Este mundo submarino estaba lleno de sonidos naturales que forman un rico paisaje sonoro de ruidos, burbujas, gruñidos y chasquidos producidos por el movimiento de la atmósfera, el agua, el fondo marino y animales; pero ahora, todos sabemos que el mundo submarino es todo menos silencioso. Al contrario de la percepción popular, el océano ahora constituye un entorno con niveles de ruido relativamente altos. 

Los científicos están de acuerdo y la investigación confirma, que el intenso sonido producido por el rugido de los motores, el sonido del sonar militar y otras fuentes de ruido generadas por el hombre ha creado un paisaje sonoro submarino contaminado que se ha incrementado dramáticamente en el último siglo produciendo efectos adversos en la vida de los animales marinos. 

Estos ruidos introducidos por el hombre pueden no matar a los animales directamente, pero pueden interrumpir su capacidad para encontrar comida o parejas e interferir para evitar a sus depredadores. Los animales marinos se alimentan, se comunican y encuentran su camino alrededor de su mundo utilizando los sonidos. 

De todas las criaturas marinas, los cetáceos (ballenas y delfines) en total 88 especies de mamíferos marinos son los más sensibles. El sentido vital que han desarrollado no es la vista, sino el oído. Los cetáceos utilizan el sonido para comprender su entorno con claridad tridimensional y para comunicarse a lo largo de miles de kilómetros. 

Las ballenas son criaturas muy sociales que viajan en grupos, usando una variedad de ruidos para comunicarse y socializarse entre sí. Estos mamíferos marinos le lleva una gran ventaja al hombre, ya que se han estado comunicando a través de las cuencas oceánicas durante millones de años, mientras que los humanos solo han podido hacerlo tan solo hace siglo y medio después de la invención del telégrafo. 

Las ballenas pueden hacer tres tipos de sonidos, silbidos y llamadas pulsadas. Se cree que los clics son para la navegación y para identificar el entorno físico. Cuando las ondas de sonido rebotan en un objeto, regresan a la ballena, lo que permite a la ballena identificar la forma del objeto. Los clics pueden incluso ayudar a diferenciar entre criaturas amigables y depredadores. Los clics también se han observado durante las interacciones sociales, lo que sugiere que también pueden tener una función comunicativa.

Los silbidos y las llamadas pulsadas se utilizan durante las actividades sociales. Las llamadas pulsadas son más frecuentes y suenan como chirridos, gritos y graznidos al oído humano. Se ha encontrado que existen diferentes “dialectos” vocales entre diferentes grupos dentro de la misma población de ballenas. Esto es muy probable que ocurra para que las ballenas puedan comunicarse y diferenciar entre ballenas dentro de su grupo o con otros grupos. 

Los sonidos producidos por el hombre pueden inducir una variedad de efectos adversos en los mamíferos marinos como: muerte y lesiones graves causadas por hemorragias cerebrales u otros traumatismos en los tejidos; pérdida de rumbo provocando que queden varadas; pérdida o deterioro de la audición temporal y permanente; el desplazamiento del hábitat preferido y la interrupción de la alimentación, la reproducción, la comunicación, la detección y otras conductas vitales para la supervivencia de estas especies. 

¿Cómo se enfrenta el mundo a esta sobrecarga acústica?: La contaminación acústica subacuática ha sido incluida firmemente en la agenda política tanto a nivel nacional como internacional (p. Ej., Comisión Europea, 2008; OMI, 2014; OSPAR, 2017; ONU, 2018), así como otros organizaciones (la International Ocean Noise Coalition (IONC), una asociación de más de 150 organizaciones no gubernamentales (ONG) de todo el mundo, creada para abordar la necesidad de un enfoque global). Numerosos esfuerzos conjuntos se discuten para minimizar este efecto en el maravilloso mundo del Silencio.

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